Nuestro Sexto sentido:

En épocas donde hemos tenido tiempo de compartir con nosotros mismos y de disfrutar del silencio del ser, la quietud de nuestra propia compañía y muchas experiencias existenciales

 La meditación, las practicas espirituales y el desarrollo o descubrimiento de habilidades y dones de la mente y el cuerpo se han convertido en los temas de moda, la trascendencia. la intuición , la energía, el trabajo con chacras y herramientas Psicoespirituales ha enfocado la atención de la humanidad en los sentidos superiores , en especial aquellos que son el puente clave para la comunicación entre planos, el físico y el psíquico y al cual podemos acceder si lo queremos y trabajarlo en pro de nuestro beneficio y el de los demás.

El Sexto sentido más conocido como la intuición, la cual permite ver el transfondo de las situaciones y los hilos conectores entre las formas, precede a la mayoría de decisiones que se toman constantemente y percibe la infinidad de opciones presentes en cada instante.

La intuición está ligada a aquellos procesos empáticos que se emprenden a partir de uno mismo, pasando por el otro y los otros, expandiéndose al mundo, creando resonancia y hablando a cada cosa y ser en el universo para luego obtener respuesta de la acumulación de otros procesos emprendidos por otras formas de vida que crean una “memoria colectiva” como lo plantean las teorías descriptas en el referente teórico.

“Este sexto sentido se relaciona con la glándula pineal, un diminuto (aproximadamente 10 mm x 6 mm) órgano de forma cónica que se localiza en el centro geométrico de la cabeza, hacia la altura de los ojos, es un órgano de percepción sensible a la luz y parecido a un ojo en ciertos aspectos1

Embriológicamente la pineal deriva de un tercer ojo que empieza a formarse durante las primeras fases del desarrollo embrionario, pero que más tarde se atrofia.2

“Se ha identificado en ella la presencia de Melatonina, una molécula relacionada con las glándulas pigmentarias, lo que ha dado lugar a proponer que la exposición de los ojos a la luz desencadena la producción de Melatonina”.3

“Se asegura que las variaciones de la iluminación exterior influyen sobre la actividad de la pineal, incluso en sujetos con daños irreparables en las vías de percepción consciente de la luz”.

“Alcanza su máximo desarrollo hacia la edad de 7 años y se cree que influye sobre la maduración de las glándulas sexuales”.4

Así la intuición tiene que ver con la capacidad de percibir no solo a través de la visión, sino de todos los ojos repartidos por todo el organismo, toda partícula y célula receptora de información.

La cuestión es, que si esto sucede con los estímulos externos, cómo sucede en el interior?

Se sabe que existen diversas formas de desarrollar la intuición o visión interior, a continuación se plantea un ejercicio para afianzar tal facultad, para despertar el observador interno a partir de la conciencia de vigilia.

¿Qué hacer?

Lo primero es la construcción de imágenes a partir del pensar y el sentir.

Ejemplo:

Se imagina vívidamente una rosa, sus relaciones físicas y espirituales con la tierra y el cosmos, sus formas, las formas relacionadas con ella, sus limitaciones y su grandeza. Imaginar a alguien contemplando la rosa dando curso a las reflexiones e ideas sobre ambos, dejando que los sentimientos surjan fluidamente hacia la imagen construida.

Luego: Cesan los pensamientos y reflexiones anteriores, se procede a ser absorbidos por la imagen, a ser incluidos en ella. Se hace el cambio de ser observador  a ser observado, a vivenciarlo, se le ofrecen colores intensidades, detalles, incluso más vívidos que los del mundo de los objetos, se crea algo así como un espacio virtual, el cual puede observarse desde diferentes ángulos sin que su forma se distorsione. De esta manera se estará participando de la contemplación de la rosa y se observará a quien está ahí y en derredor, todo cuanto allí está implicado.

Ahora se elimina la imagen y se enfoca la atención en las fuerzas que subyacen a esas formas, se trata de percibir la naturaleza anímica que les compone, entonces no hay forma, hay energía, esencia y tras esto está la fuente que lo crea, ¿De dónde proviene?, ¿Cómo es?

Desaparecen las sensaciones, las fuerzas anímicas y solo hay silencio, quietud, la fuente de origen de eso yace ahí, Es.

La práctica anterior intensifica la capacidad de percepción, lo cual permite captar con eficacia no solo los estímulos del ambiente sino su contenido, lleva las fuerzas formativas o energía psíquica al pensar y produce una intensificación en el sentir, al incrementarse se produce la creatividad, con la creatividad se ilumina el camino que se ha de recorrer en el encuentro con el otro, se da luz a las vías de acceso del cuerpo y la mente, lo cual favorece la comunicación.

Es el comienzo de un proceso inspirativo que puede llevarse a la práctica con el otro y los otros, participando de ellos cual si fueran una imagen, incluyéndose en ellos y observando su contenido, e ir desnudando las formas hasta obtener su esencia.

Práctica:

Se visualiza al otro tan vividamente como sea posible, se contempla sin juicio alguno y al tener enfocada su presencia, se reflexiona en su existencia:

¿Cómo llegó aquí?, ¿Cómo sería su infancia?,

Se escucha su respiración, como inhala y exhala, la humedad de su boca, el movimiento de sus ojos al pestañear, el roce de su ropa contra su piel, el espacio que su cuerpo ocupa, sus manos, qué hacen esas manos diariamente?, ¿Qué tocan?, ¿Cómo lo hacen?.

Ahora se retiran las sensaciones, los pensamientos y las formas que le definen, ¿Qué queda?, ¿Hay algo allí?, ¿Qué fuerza es?, en este momento la misión es sumergirse en esa esencia, lo cual facilita el encuentro con lo que el otro es.

Esto es intuir al otro, para luego con el contacto físico, o en las diversas interacciones humanas, complacerle y complacerse, por y en el conocimiento de sus necesidades, en satisfacción por poder brindar sin que sea por una demanda previa hecha por palabras o actos explícitos, por tanto el otro se asombra y se siente profundamente acogido, conocido y confiado.

No solo es el ojo físico el que ha de cuidarse, sino el “ojo interno”, tal vez a esto se refería Jesús dirigiéndose a Lucas: “La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso. Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas. Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra”.6

¿Dónde se encuentra luz? En el silencio, en el Amor, en la Alegría, en la satisfacción, en la responsabilidad, en la consciencia.

Todo en derredor se aclara, se ilumina, cuando se comprende que: Ni el mal, ni el bien son reales, solo poseen su realidad en el intelecto, esto es, reconocer las proyecciones de las propias emociones sobre las personas y el mundo, tales proyecciones, impiden a menudo, ver una situación con claridad. La claridad de pensamiento permite ser económico con la propia energía y obrar con sabiduría.

En la intuición entonces se encuentran el discernimiento y la perspicacia, con lo cual se apartan los velos que limitan la vista.

Es de cuidado la intuición, pues está relacionada con los sentimientos, por tanto se podría confundir la sensibilidad que percibe claramente el entorno, con la sensibilería que lo hace de manera distorsionada. Ser sensible es permanecer iluminado pues se captan las actividades exteriores con la claridad suficiente como permanecer entre las posiciones de espectador y participante, oscilando armónicamente de un lado a otro sin parcializarse. La posición ideal no es situarse en el medio ignorando los extremos, el ideal se refiere a la interacción con ambas polaridades, sin permanecer en ninguna, es así como la imagen virtual que fue creada en el primer ejercicio, es observada y al tiempo se participa de ella. Sería como aquel sabio que soñando ser una mariposa, pensó que podría ser la mariposa soñando que era el.

Optar por el perfecto equilibrio entre las partes, conservar una postura pasiva, recta, estática, contribuye a la formación y expresión de un carácter inflexible, pues la clave está en el movimiento, si no hay flexibilidad, hay dureza y la dureza es aún más frágil que aquello que se cree, es débil.

Lo fuerte, lo compacto, impide la fluidez y lo gaseoso, etéreo, maleable, impide la manifestación concreta de las cosas.

La sensibilería todo lo capta, si, pero de maneras inadecuadas, las sensaciones son llevadas a extremos, ofreciendo diversos significados a todo cuanto se experimenta. Pero significarlo todo sitúa la consciencia en el mundo de la imaginería, las creencias. Las emociones se desbordan sin un destino específico, perdiéndose el ciclo de correspondencia que haría que esas emociones, resonaran en un objetivo, retornando con un agregado para la experiencia.

La sensibilidad ubicada en lo sensorio, basada en interpretaciones y añadidos significados sin fundamento, impide el filtraje dejando pasar los estímulos ejercidos por el medio, las personas y las cosas, pasan entonces inadvertidas, sin ser atendidas y observadas en profunda actitud de discernimiento.

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